Nacidos para la Guerra

Como los grandes primates de las selvas de Tafria, los orcos son seres fuertes y robustos. En la batalla parecen ser capaces de resistir las más terribles heridas y continuar luchando. Entre sus rasgos distintivos se encuentran sus grandes colmillos y los tonos terrosos de sus pellejos —del marrón más oscuro al verde, pasando por el ocre— que en conjunto les proporcionan un aspecto salvaje y aterrador. Los goblins, aún compartiendo ciertos rasgos con sus parientes mayores, son muy diferentes. Menores en tamaño y físicamente más débiles, demuestran unas astucia, traición y malicia excepcionales. Sus largas narices y orejas los convierten en excelentes rastreadores y exploradores. A lo largo de la historia, los "nacidos para la guerra" parecen surgir de la nada, emergiendo en enormes enjambres de profundos bosques, cuevas y cualquier región salvaje. Los orcos en particular son extremadamente agresivos, mostrando una ferviente pasión por luchar aparentemente por su propio bien. Sus movimientos han demostrado ser virtualmente imposibles de rastrear, mientras que los goblins pueden ser más sedentarios, y algunos afirman que habitan en grandes ciudades ocultas, un hecho hasta la fecha difícil de verificar.