Informe de una Maestra de Bestias sobre los Grandes Juegos de Zagyán

Al Señor Caenu, Emisario de los Tronos de Obsidiana para la Flota de Asalto del Sur, Heraldo de los Esclavistas del Amanecer Dorado, Lilut Araran, Maestra de Bestias designada para los rebaños prescindibles, le envía sus saludos.

Mi Señor, tras varias semanas puedo finalmente enviar el primer informe sobre las fuerzas que estamos reuniendo como nuestros instrumentos de destrucción.

De los cinco traductores goblin que obtuve a mi partida, dos están ya muertos. Uno murió cuando una patrulla equitana nos descubrió camino del campamento orco. El otro fue brutalmente asesinado por el caudillo orco por su supuesta falta de respeto tanto en palabras como en hechos. Sobre este, debo decir que los demás traductores apoyaron la acción del señor de la guerra, por lo que refrené cualquier represalia, ya que el goblin fallecido había roto el código por el que estos bárbaros parecen vivir. Este hecho respalda mi hipótesis original de un fuerte vínculo entre las razas de los nacidos para la guerra: aunque sus culturas parezcan diferentes en la superficie, hay un nivel más instintivo que permite a los goblins comunicarse perfectamente con sus parientes mayores. Si bien los nacidos para la guerra no pueden ser entrenados, por lo menos pueden entender órdenes y peticiones.

Fuimos invitados por el caudillo a una festividad que duró varios días. Podría considerarse una festividad religiosa, aunque no es como aquellas que se celebran en Dathen. Según nuestros intérpretes, la celebración se llama los Grandes Juegos de Zagyán, nombre en honor al dios orco de la fuerza y los desafíos. Estos juegos sagrados se celebran una vez al año, y parece que son comunes a la mayoría de tribus y culturas orcas que nos son conocidas.

Los Juegos demostraron ser útiles para entender a estas criaturas. Soy consciente de que esto puede ser considerado risible en Rathaen, pero me he visto obligada a concluir que los nacidos para la guerra no son estúpidos, ni les faltan tácticas o estrategia. Nacidos para la guerra es un término muy apropiado para ellos: todo en su cultura parece estar funcional o artísticamente relacionado con su amor a la guerra y un concepto más amplio de lucha y desafío. Casi parece como si cada interacción social fuese una especie de combate, parte de una interminable selección del más apto para la guerra.

El dios Zagyán, el Jabalí Salvaje, es la fuerza desafiante, amenazando incluso la autoridad del cacicazgo cosmológico representado por el dios orco más importante, Tazrek, encarnado por el propio caudillo de la tribu. De hecho, está claro en la práctica que ganar los Juegos puede ser un desafío directo a la autoridad del jefe.

Los Juegos consisten en algo más que desafíos individuales, y el ganador final es una puesta en vez de un solo orco. Las puestas parecen ser el grupo social básico de la sociedad orca: lo que podríamos llamar una familia. Según nuestros intérpretes, las puestas son grupos de orcos nacidos del mismo nido, desarrollándose juntos en un grupo autosuficiente, tanto en la vida cotidiana como en la guerra. Las puestas se diferencian según su antigüedad, edad, combate y artesanía: los orcos más jóvenes son los más incivilizados, con un equipamiento pobre pero con una ferocidad asombrosa; los orcos adultos son los más comunes, mientras que los veteranos —los llamados Orcos de Hierro— tienden a poseer un mejor equipamiento y un sentido innato de las tácticas de batalla. Todas las puestas compiten en los juegos para determinar su posición dentro de la confederación de puestas que llaman tribu: la puesta más apta espera liderar la tribu y su jefe probablemente será el caudillo.

La consecuencia es obvia: si la puesta del caudillo no gana los Juegos, su autoridad se verá gravemente socavada.

Los Juegos de Zagyán demuestran claramente la impresionante resistencia y la despiadada ferocidad de la especie. Por consiguiente, recomiendo un aumento significativo de los recursos para la manipulación de este formidable apoyo como un activo para la consecución de nuestros objetivos en Vetia.