Diario de una Maestra de Bestias sobre los Orcos y Goblins

Aunque creo que nosotros, los Daeb, tenemos poco más que aprender sobre la doma de las criaturas de este mundo, he encontrado cierto beneficio en el interrogatorio de miembros de las razas nacidas para la guerra. Parece que su relación con las bestias es más similar a aquella entre dos hermanos revoltosos que a la de un amo y su sirviente. Los orcos parecen hacer conexiones con criaturas tan brutales y tercas como ellos mismos. Gigantes, jabalíes, guivernos son tratados como camaradas de armas, cubriéndose de gloria y agasajándose con el botín, colmillo a colmillo entre el barro y la sangre. Entretanto, las guaridas de los goblins son casi imposibles de explorar, estando protegidas por las innumerables bestias de cuevas, bosques y llanuras, entre otras. Vigilantes y avatares rudimentarios, los miserables adoran cualquier cosa con grandes dientes y garras; lo que sea con tal de preservar sus propias frágiles figuras. Aún así, este acuerdo es eficaz. Debo encontrar una manera de sacarle provecho.