Las Islas Blancas

¡Los blancos acantilados de Celeda Ablán! Pocos ojos humanos han sido testigos de su majestuosidad, y menos aún han caminado sobre ellos, pues esta es la tierra sagrada de la Reina de Perla, y está reservada sólo para aquellos que ella considera verdaderamente civilizados.

Incluso los mercaderes tienen que esperar en sus barcos a que los negocios lleguen a ellos, generalmente fuera de los puertos duales de Aldán, la capital de un imperio global. Más allá de los acantilados se extiende una isla verde y lluviosa, generalmente envuelta en brumas o nubes cargadas, un clima que sólo aumenta su misterio y posición defensiva. En algún lugar entre ríos y pantanos se encuentran las bibliotecas de Asfada y las torres de Canrac, donde los mayores eruditos y magos de esta población trabajan. El reino se extiende a través de las montañas de Ryma, las tierras altas de E Belag y los campos de Erle, y a lo largo de las islas menores conocidas como la Cuerda. Aquí la flota más poderosa del mundo tiene su base, un nexo de control con influencia en todos los océanos.