Los enanos de Vetia, al contrario que sus hermanos orientales, rehuyen de los bajos poderes. Pero si un enano en un bastión decidiera aprender el uso de la magia de algún modo, ¿Qué le pasaría? ¿Sería evitado, exiliado, recluido, ejecutado? En alguno de estos casos, ¿podría encontrar refugio con sus parientes en el oeste?
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No puedo decir que haya hablado lo suficiente con ningún enano sobre este tema, parecen ser especialmente reservados siempre que se menciona el tema de lo arcano. De mis propios estudios, he encontrado la relación de los enanos con la magia como una nacida de la necesidad, más que una elección o algo cultural. El tungsteno que los enanos insertan en toda clase de potentes encantamientos parece atraer la magia de los alrededores una vez un erudito en las artes ha tallado una runa en él. He llegado a especular que esta es la fuente de su poder, aunque la propia cualidad que proporciona este potencial lo hace complicado de estudiar con magia. Los hechiceros en el campo de batalla suelen declarar que la proximidad a tantas runas puede dificultar el lanzamiento efectivo de hechizos. Ahora, imaginemos vivir en un bastión, rodeado por elementos forjados con tungsteno, de los que todo enano del bastión parece poseer al menos uno, y se hace aparente por qué la mayoría de los enanos en dicha situación no muestran o desarrollan una aptitud por la magia. He oído en historias, aunque raras y nada que haya podido corroborar personalmente, que los enanos con un talento y deseo para aprender han hecho esa improbable transición desde los bastiones en las montañas a los zigurats en las llanuras. Definitivamente, aquellos capaces de lanzar hechizos son respetados por los Enanos Infernales, haciendo de ello un hogar más natural.