En profundas cavernas, en ancianas montañas
Cantamos el himno, marcamos el camino
Conmemoramos el pasado, para el día futuro
Que nadie olvide, el antiguo legado
Para marcar el camino a hogar y resguardo.
Nuestra historia comienza bajo yugo Saurio
En cadenas y dolor, abandonada la esperanza
Sin nuestro orgullo trabajamos hasta que
En oscuros días se rompiera nuestro sino
Y la caída de cometas rompiera nuestros grilletes
Picamos el oro que ansiaban y robaban
Con que alimentaban arcanas máquinas
Y construían sus repelentes zigurats
Tan antiguos eran, y nosotros jóvenes
Que aún no habíamos encontrado nuestra alma
Inmensurables Eras pasaron
Tantas que no conocemos la cuenta
Pero vigilantes aguardamos
Hasta que vimos la oportunidad
El momento de desgarrar sus tierras
El Martillo del Cielo, una venganza nacida
Asesinamos y matamos a los de sangre fría
Juntos, unidos, como hermanos jurados.
Un tiempo de oro, un tiempo de desarrollo
El mundo era nuestra herencia
Tan rica la tierra, tan madura descansaba
Nuestra gente libre, crecimos al fin
De riquezas grandes, y lealtad jurada
A parientes olvidados al fin encontramos
En era dorada al encontrarse Oeste y Este
Pero se avecinaban problemas que no vimos llegar
Ese orco de claros ojos, el tal Akrübad
Que pronto llegaría a tomar y atar.
Nosotros tallamos nuestros juramentos en roca
Y en las montañas de la Luna
Ligamos nuestros destinos, pagamos nuestras deudas
A pariente y amigo nuestro honor atado
Y la riqueza que llegaría para cerrar el ciclo
Y todo esto mientras los elfos navegaban
Para tomar los mares y hacerse su sitio
En costa insular, lejos del hogar
La justa Celeda Ablan creó
Para gobernar el mundo en cada temporal
Y los hombres forjaron coronas y reyes
Sobre toda tierra donde la hierba crece
Pero ningún bien dura, al fin todo se tuerce
La Era de Muerte, el fracaso del oro
Un tiempo cuando la tierra se tragaría todo
Ni hada ni hombre ni orco ni enano
Todo perdido y revuelto y torcido y roto
Un tiempo de dolor para todo Bastión
Las bestias se alzaron y quemaron y saquearon
No muro o escudo o baluarte podría resistirlo
Los volubles elfos abandonaron y huyeron
Y los hombres, tan rápidos para cambiar el mundo
Rompieron su promesa y se tornaron mudos
Los muertos se alzaron en la costa meridional
Un imperio muerto, su corazón rasgado
Sin ayuda de manos humanas
La hora se tornó oscuro, y los enemigos cuantiosos
Tan presionados estábamos, como nunca antes
Llamamos a elfos en solicitud de socorro
Contra todo lo que se alzaba para quebrarnos
Y acabar con la luz de trabajo enano
Tornaron sus espaldas a nosotros en esos tiempos
Traicionándonos, en atrevido oprobio
Ahora los antiguos aliados se alzan como enemigos
Igual que caen las montañas, caímos nosotros
Y así dimos fin a esta Era de Aflicción
Una Era de ruina, una Era de Hierro
Dividido estaba el mundo y nosotros con él
Nuestra única esperanza una tregua exterior
Con Avras, orgullosos nos aliamos
Y regresamos a combatir al destino
No encontramos apoyo de los pérfidos elfos
A través del interminable mar se retiraron huyendo
Siendo inadecuados para el apoyo enano
Indignos del fuego de la furia enana
El camino que siguieron estaba abocado al fracaso
De orcos, de hombres, de bestias, no había fin
Ahora guerra y acoso y miseria
Al matar uno, dos más brotaban
Ni huir ni combatir servía al enano
Nuestro dominio entonces ahora nos perjudicaba.
Interminables enemigos nos desgarraban
Orcos y bestias presionaban nuestras puertas
La conexión de bastiones se rompió como anilla con hacha
El valor ganado no remendaba la pérdida
Mientras cuchillas ajenas robaban nuestro botín.
Hermano y amigo ya no eran libres
Nuestro hacha y escudo insuficiente era
Nuestra venganza fue jurada para siempre.
Una Era de Plaga, la Tercera de Ruina
Poder redoblado, redoblada defensa
Reforzamos la armadura, afilamos la hoja
Endurecimos el corazón, apuntalamos el alma
Enemigos desconocidos llegaron
Devolvimos el regalo a los hombres
Que acudieron en nuestra ayuda cuando fuimos asolados
Compartimos el mayor obsequio de todos
El regalo de la llamada de la roca y la montaña
Construimos la gran muralla de Avras
Las Blancas Montañas, para nosotros tiempo ha pedidas
Marchamos a ellas y las tomamos de nuevo
Al fin la alianza forjada con los hombres
Una paz para mantener y avanzar
Sobre tierra y montura y confianza honorable
Al fin vimos a nuestro escondido enemigo
Mientras elfo mataba a elfo allende el mar
Se extendió una gran enfermedad por toda la tierra
Y las alimañas se alzaron con su llegada
A acabar con hombre y enano por igual
El imperio calló, las ratas tomaron el trono
Mataron la vida y envenenaron la tierra
Abandonando en su estela la carcasa de Avras
La Era de Guerra, de Ruina la Cuarta
El tiempo que enfrentó a nuestros enemigos
Afilamos el hacha, preparamos la hoja
En profundas cavernas planeamos y aguardamos
A la oportunidad para con nuestros ejércitos avanzar
Cada Señor, cada Rey, cada soldado
Juró proteger y mantener la línea
Marchar juntos paso a paso
Para apartar cada arma enemiga
Con fe en hermano, solos vencimos
Y aún con acero y armas
Nuestra lucha no fue sin dificultades
Los orcos eran incontables
Y así la guerra arrasó durante la era
Sin que nadie se librara de sus muchos males
Por todo esto, aunque vencimos
No tenían esperanza los orcos, asolados por todos
Ante las bestias cayeron, que se deleitaron con ellos
No tenían esperanza las bestias, cuyo fin era próximo
Cuando el enjambre de alimañas los puso en fuga
Hermanos lejanos buscaron soluciones extremas
Tramaron para vencer con fuego demoníaco
Arriesgando toda vida en ardiente plaga
Con fuego esclavizado nuestros hermanos se asentaron
Contra salvajes enemigos ahora débiles y dispersos
Esclavizando a todo aquel que una vez combatió
Con aplastante poder y escasa moral
Peinaron el mundo capturando esclavos
Pero mágicas prácticas y almas envenenadas
Incluso el poder enano minaron
El poder del inframundo debe ser evitado
Pues todos los que lo paladean se corrompen
Rasgando el mundo y dañándolo para todos
Así el mal fluyó sobre la tierra
Con terremotos e inundaciones y tormentas
Y los demonios vinieron como nunca antes
Portando muerte y rabia y desdicha
En realidad, nuestro fin parecía cercano
El Este quedaba como tierra de muerte
Y Vetia dominada por las alimañas
Un oscuro Rey gobierna los últimos hombres libres
Y así viven en miedo y terror
Sin lugar para la paz, sin facilidad para respirar
Estos oscuros días, estas desoladoras noches
Esta Edad de Trueno y cólera enfurecida
Sin nadie para tornar en bien el mal.
La Era del Gasto el tiempo del Fuego
Nuestros hermanos habían fallado, acarreando aflicción
Pues los diablos nunca pueden ser leales
Y todo se pierde en la ardiente muerte
Con los demonios haciendo del mundo una pira
Una ola de cataclismos trajeron
Quemando la tierra y abriendo puertas
A reinos impíos, reinos corruptos
Y los hombres, necios de ellos, veneraron el Infierno
Despojándonos de la paz obtenida
Pero algo bueno vino del fuego
Que al fin la humanidad se unió
Juntos se alzaron contra la matanza alimaña
Acabando con los oscuros días
Y dando fin a este tiempo de ira
La chica del sol y acero se alzó
Acabó con el Rey de ratas e inmundicia
Y como un enano se alzó, tan orgullosa
Recordando los juramentos en su día olvidados
Renovando amigos y verdaderos aliados
Las espadas de los hombres en auge
Y mucho desorden y mucha ruina
Y reinaron con ceño fruncido
Nuestro pasado acabó en fuego e ira
A partir de cenizas y amargo humo
Buscamos esperanza manteniéndolo en la memoria
Pues todos nos vieron cerca del fin
Pero aún vivimos para atestiguar esto, nuestra Novena Era








