La leyenda de la ciudad goblin

Se dice entre las tribus de esta tierra que en los tiempos más remotos, los más veteranos líderes profetas de los goblins, llamados darrmu, crearon un vasto laberinto bajo las Grandes Montañas. En su centro se encontraba lo que denominaron el Jardín Terrenal de las Delicias. Esta era su morada y refugio más secretos entre Áugea y Vetia, protegido por las monstruosas criaturas de las profundidades: los gogyags.
No se le permitía a ningún hombre, elfo o enano entrar en tan secreto y sagrado lugar, la ciudad goblin. Se la imaginaba como una representación mortal del Jardín Divino al que todos los goblins fieles esperan entrar —ya sea después de su muerte, o a través del uso trascendental de las desconocidas sustancias empleadas en sus ritos—. Se dice que los residentes de esta ciudad se someterían los más crueles desafíos si así fuese solicitado por su darrmu, exhibiendo una fanática fe en alguna forma de Verdad que asocian metonímicamente con estas mismas sustancias, y con la Deidad Gemela que supuestamente las descubrió.