¿El mejor día del año para nuestros primos orcos? La Fiesta de Zagyán, lo que otros también denominan el Festival del Corazón del Oso. Tres días de beber, pelear y festejar, y lo más importante, está dedicado a los dioses, y eso significa que el Gran Jefe paga la cuenta. Con todos esos hambrientos y peleones orcos alrededor, es un lugar peligroso para estar cuando eres pequeño —así que los goblins solemos alejarnos, como la mayoría de los forasteros, a menos que puedas confiar en la protección del Caudillo.
¡Los mejores días implican geniales y emocionantes peleas! A los orcos les gustan las reyertas, las palizas entre ellos, e incluso aunque matar esté prohibido, siempre pueden ocurrir «accidentes». Las puestas se enfrentan entre sí para demostrar que son mejores luchando y cazando: algo difícil para nosotros ya que amamos el secretismo de la noche y las cuevas, mientras que ellos aman sus peleas abiertas, ridículamente directas y brutales. Donde nosotros amamos la política y valoramos nuestros trucos furtivos, ellos aman conquistar a otros, quemando recursos y consumiendo todo lo que encuentran en su camino.
Ah, me encantaba estar allí en la legendaria Fiesta, donde suelen tener lugar los negocios más importantes de la tribu. Cuando la puesta del Caudillo no va ganando, puede tener mayores problemas que los enfrentamientos, y puede necesitar romper algunos cráneos, o el suyo propio puede terminar en un plato.
La supervivencia del más apto, del más fuerte, o del más capaz de ganar una pelea es lo que impulsa la aparentemente simple mentalidad de nuestros primos mayores, ¡pero lo que los ojos humanos y elfos no pueden ver es lo que los orcos llevan en la sangre! Mientras que otros están enredados en lujos sin sentido, placeres y artes derrochadores, ¡nuestros primos hacen todo lo posible para abrumar su debilidad y la de sus enemigos!
Locura y caos es todo lo que veríais, pero desafíos por todas partes es lo que un orco ve. Luchando o cazando, peleando o talando, bebiendo o cabalgando, todo tiene un propósito: probar que su puesta es mejor que todas las demás. Así se entrenan cada día y así se preparan para aplastar a sus enemigos.
Todo tipo de juegos ocurren en el Festival, algunos de ellos conocidos incluso entre vosotros los humanos. El más famoso para vosotros es el Vuelo del Cerdo Llameante.
Oh, os encantaría verlo. ¡Ya lo sabéis, a los orcos les encantan esos peludos gorrinos salvajes! Los odiamos, pero ese pelaje podría despuntar un puñal y quedarse atascado en los dientes. Por eso sus chamanes crearon este bálsamo para quemar el pelaje. Se suponía que también cocinaría al cerdo, pero... Bueno, un chamán usa el bálsamo y le prende fuego a un puerco salvaje vivo, decide lanzarlo en pánico y ahora tienes un cerdo ardiendo que prende en llamas todo un campamento, y de repente tienes un nuevo deporte orco.
Algo con tal potencial destructivo es algo que un orco adora. Así que cada puesta escoge su mayor orco para lanzar un cochino. Viéndolos alineados, parecen una batería de cohetes. Cuando el Caudillo levanta la mano, otro orco prende todos los cerdos, y cuando la mano baja, se arrojan los cerdos.
Lo que ocurre a continuación está en manos de los dioses orcos, y es un desastre terrible, si me preguntas. Una vez que todas las llamas se apagan, el cerdo que llegó más lejos gana; o mejor dicho, su puesta. Este gorrino se mantiene con vida; su pelaje vuelve a crecer más grueso que nunca, y se convierten en las mejores monturas. ¿Y el resto? Bueno, digamos que el cerdo asado es el plato principal del tercer día de festejo, y nunca supo tan rico.